El gesto de ponerse de rodillas en Benedicto XVI

Benedicto XVI nos enseña sencilla y claramente el camino.

“En la dinámica de esta relación con quien da sentido a la existencia, con Dios, la oración tiene una de sus típicas expresiones en el gesto de ponerse de rodillas. Es un gesto que entraña una radical ambivalencia: de hecho, puedo ser obligado a ponerme de rodillas —condición de indigencia y de esclavitud—, pero también puedo arrodillarme espontáneamente, confesando mi límite y, por tanto, mi necesidad de Otro. A él le confieso que soy débil, necesitado, «pecador». En la experiencia de la oración la criatura humana expresa toda la conciencia de sí misma, todo lo que logra captar de su existencia y, a la vez, se dirige toda ella al Ser frente al cual está; orienta su alma a aquel Misterio del que espera la realización de sus deseos más profundos y la ayuda para superar la indigencia de su propia vida. En este mirar a Otro, en este dirigirse «más allá» está la esencia de la oración, como experiencia de una realidad que supera lo sensible y lo contingente”

(Benedicto XVI – Catequesis sobre la oración)

Súmate a la campaña: Un reclinatorio en cada misa

La campaña a la que te pedimos que te sumes es muy sencilla. Consiste en 3 pasos, a lo sumo 4:

1) Si estás de acuerdo en solicitar a los Obispos y sacerdotes de España que faciliten a quien lo desee el poder comulgar de rodillas.

2) Si estás dispuesto a orar y actuar por esta causa.

3)  Posiblemente el camino más sencillo y amable sea ir a hablar con tu párroco o con sacerdotes que conozcas y explicarles esta campaña. ¡Ya nos dirás si hay acogida!

4)  Si lo anterior no ha dado resultado, lo mejor es contárselo a Jesús en la Eucaristía y a María, ellos son los mejores aliados para cambiar el corazón. Y luego, coméntaselo a otras personas y juntos intentad reunir firmas. Para ello, descarga este adjunto, motiva a cuantas más personas puedas de tu parroquia para que firmen y entregásela a tu párroco. Lograr que al menos los fieles puedan colocar y retirar antes y después de cada misa un reclinatorio ¡será un paso enorme!

Todo sea por favorecer la devoción y adoración a la Eucaristía. GRACIAS